NOCHE DE GRADUACIÓN

(Prom Night)
USA, 1980. 87m. C.
D.: Paul Lynch
I.: Leslie Nielsen, Jamie Lee Curtis, Casey Stevens, Anne-Marie Martin
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Lo más interesante de Noche de graduación es su comienzo: un grupo de niños juegan a una variante del escondite en el interior de un instituto abandonado. Uno de ellos, el que tiene que encontrar al resto, asume el papel de un psicópata. Por supuesto, esta escena terminará mal, y uno de los niños morirá de manera accidental. Sus compañeros, temerosos de ser culpados de la muerte, realizarán un pacto de silencio sobre el suceso. Por un lado, el juego de los niños es una especie de premonición, pues años después, ya adolescentes, volverán a tener que esconderse de un psicópata, pero, esta vez, no será un juego y su vida estará realmente en peligro. Así pues, los niños están interpretando un ensayo de lo que será su muerte, a la vez que construyen los cimientos de esta.
Pero también puede verse en esta escena una (superficial) reflexión acerca de los mecanismos del (sub)género. Los niños hacen del acoso de una víctima por parte de su asesino algo divertido, material para el ocio, lo mismo que hacen los espectadores de la propia Noche de graduación.
Tras la elipsis temporal de rigor (seis años en lugar de los cinco habituales) Noche de graduación abandona cualquier pretensión metacinematográfica para convertirse en un producto comercial que oscila entre ser un remake materialista de La noche de Halloween(allí donde había abstracción, hay concreción; por otro lado, las referencias no se detienen en la presencia de Jamie Lee Curtis, sino que, al igual que en el film de Carpenter, un demente relacionado con los sucesos de la primera escena, se fugará secuestrando a una enfermera a la que posteriormente asesinará) y Carrie (tanto en el escenario usado -la fiesta de graduación-, como en la subtrama en la cual la chica "mala" se quiere vengar de la chica "buena", reina de la fiesta, usando a un macarra palurdo).
El director Paul Lynch pretende darle cierta seriedad al film, desarrollando a sus personajes, proponiendo la (imprescindible) lista de sospechosos e intentando crear un clima tenso. Buenas intenciones, pero desgraciadamente para tal fin se recurre a los tópicos y al lugar común, ofreciendo aburrimiento en lugar de suspense. Tras esperar una hora, el asesino se decidirá a entrar en acción, aunque sin mucha imaginación ni dedicación (los asesinatos ocurren en su mayoría fuera de plano) para finalizar todo precipitadamente en un enfrentamiento delirante a ritmo de música disco entre el asesino, Jamie Lee y su novio en la pista de baile en lo que parece una versión horror-teen de Fiebre del sábado noche.
Sin duda, más coherente (lo que no significa con más sentido) que El asesino de Rosemary, pero carente de la pirotecnia sanguinolienta de esta.

El Vaugan dijo
Ya se echaban en falta tus estragos, int, hombre de Diox!!! :)
Prom Night siempre fue un producto menor, sólo valía la pena por Jamie Lee Curtis y sus razones. Michael Myers todavía hoy sigue insuperado.
16 Julio 2006 | 10:51 AM