RAMBO: ACORRALADO 2ª PARTE

(Rambo: First Blood Part II)
USA, 1985. 94m. C.
D.: George P. Cosmatos
I.: Sylvester Stallone, Richard Crenna, Charles Napier, Steven Berkoff
![]()
El que una película se convierta en un fenómeno social (uno auténtico, claro) hace que las cuestiones referidas a su calidad estrictamente cinematográfica pasen a un segundo plano, ensombrecidas por cuestiones políticas, sociales o ideológicas. Eso, en el caso de un film como Rambo: Acorralado 2ª Parte cuyos resultados artísticos son, digamoslo ya, más bien discretos, resulta beneficioso.
La segunda aparición del veterano de Vietnam John Rambo tras su enfrentamiento con las autoridades locales es un producto de acción bien facturado, que duda cabe, resultado de la combinación de un equipo competente. El director Pan Cosmatos se esfuerza como aplicado mercenario en ofrecer un trabajo profesional pero la tremenda espectacularidad del film se ha de buscar más en el trabajo del equipo de montadores (a la cabeza de los cuales está Mark Goldblatt todo un experto en estas lides) y su combinación con la frenética banda sonora de Jerry Goldsmith, antes que en el irregular ritmo del film, ya no digamos el guión (cofirmado entre el propio Stallone y James Cameron, aunque este renegara del resultado final).
Y, a pesar de todo, visionando hoy en día Rambo: Acorralado 2ª Parte uno tiene la plena convicción de encontrarse ante un clásico, al menos en su género. Todo un paradigma del cine de acción más halterofílico, culturista y protofascista de los 80 cuya influencia marcaría los fotogramas más explosivos de la década. Si ya Acorralado era un ejemplo de cine de evasión con mensaje, en esta continuación el valor ideológico del film es el motor de la acción, marcando no sólo la historia sino la propia puesta en escena. Así, Rambo: Acorralado 2ª Parte, ensimismada en su propio discurso conservador, sublima los elementos de acción para convertirse en una fantasía nacionalista debido a su apuesta por el delirio (las sádicas torturas a las que es sometido el protagonista; Rambo usando una flecha explosiva en un solo soldado; la surrealista persecución de helicópteros). En este contexto, la propia interpretación de Stallone (con su más bien parca galería de expresiones), soltando ridículas sentencias, consigue dotar de auténtico espesor cuasi-existencial a su personaje, una auténtica máquina de matar cuya tragedia consiste en amar un país en el que ya no encuentra lugar, incapaz de comunicarse con una sociedad que le ha perdido el respeto a la nación, aquella que les dió la vida y por la cual Rambo no dudaría un instante en dar la suya.

engelson dijo
La misma carátula ya lo dice todo: asi no se agarra un lanzagranadas. De todas maneras todo aficionado al cine de acción tiene que haberla visto.
¿Cameron metió mano en el guión?
28 Abril 2006 | 04:06 PM