SAMARITAN GIRL

(Samaria)
Corea del Sur, 2004. 95m. C.
D.: Kim Ki-duk
I.: Min-jeong Seo, Ji-min Kwak, Eol Lee, Kwon Hyun-Min
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El camino hacia la pureza es una senda sin duda difícil en la que debemos dejar atrás una parte de nuestro propio ser. En Samaritan Girl son dos almas separadas por una barrera generacional que les ha sumido en la incomunicación las que realizan este viaje por separado, pero atravesando carriles paralelos, que les abocará a un encuentro marcado por el sacrificio.
Por un lado la joven Jae-yeong (Yeo-reum Han) quien anota en su agenda el nombre de los hombres con los que se acuesta su amiga por dinero. Para ella no son más que asépticos nombres que, en cada coito, se llevan una parte de su amiga. Tras la muerte de esta, Jae-yeong realizará el viaje invertido, volviendo a encontrarse con esos mismos clientes para recuperar esos fragmentos que reconstruyan y perpetuen su recuerdo para siempre. Por un lado, es una manera de borrar el pasado y, por tanto, limpiar la memoria de su amiga; por otro, cierra el círculo de una amistad basada en la unión emocional y que ahora se completa con una identificación (y, por tanto, una asimilación) carnal.
Pero también el padre de Jae-yeong realizará ese mismo viaje de (auto)afirmación. Si en el caso de la hija, quien abominaba del contacto sexual, es la inmersión en ese mismo terreno sexual el camino hacia la purificación, en el caso del padre, de profesión policía, será a través de la violencia. El sentido es el mismo: si acostándose con los clientes la hija recupera, a cambio de un fragmento de sí misma, la parte de su amiga que éstos se habían quedado, el padre completará el itinerario recuperando el fragmento sacrificado por su hija.
En la parte final ambos se encuentran en su viaje espiritual. Huyendo de un marco urbano marcado por la muerte, culminará su trascendental travesía a través de una ritualidad silente, tan espiritual como emocional y que necesariamente tiene que culminar con el sacrificio de una de las partes para que la otra, al fin, recupere todos los frgmentos de sí misma en un plano de poderoso aliento lírico que concluye en el terreno de lo poético un viaje marcado por la sangre, la carne y la muerte: la propia película también ha finalizado su propio viaje purificador.

Pedro José Tena dijo
Kim Ki-duk es una de mis asignaturas pendientes. No he visto ni su película más conocida, Seom (La isla).
Recuerdo que en el mismo mes se estrenaron Samaritan Girl y Hierro 3 pero, para variar, ninguna de las dos llegó a los cines de Badajoz...
26 Enero 2006 | 12:32 PM