EL SEÑOR DE LOS ANILLOS: LAS DOS TORRES

(The Lord of the Rings: The Two Towers)
USA-Nueva Zelanda, 2002. 179m. C.
D.: Peter Jackson
I.: Elijah Wood, Ian McKellen, Viggo Mortensen, Sean Astin
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Hacia el final del largo viaje que conforma Las dos torres, tras innumerables peligros, los hobbits Frodo (Elijah Wood) y Sam (Sean Astin) por primera vez tienen la percepción de sí mismos como material de leyenda, participantes en una aventura que, sin duda, está predestinada a perdurar. Y no es casualidad que hayan tenido que ser en este segundo episodio. Las cosas han cambiado mucho desde que ambos salieron de La Comarca. Si en ese momento, la sensación de peligro era mitigada por el ansia de aventura y la excitación ante la contemplación de un mundo exterior desconocido, en Las dos torres Frodo es consciente el enorme peso que lleva, literalmente, atado al cuello y que lo que está en juego es tanto su propia vida como la existencia de la Tierra Media. Sin duda, una gran, enorme responsabilidad para un ser mediano. Así, la presencia de Gollum (Andy Serkis) sirve de reflejo en el que Frodo puede ver su imagen una vez haya sucumbido al poder del Anillo.
Este segundo episodio de la trilogía de J.R.R. Tolkien entra de lleno en lo apocalíptico. Una vez los personajes presentados y el escenario mostrado asistimos a la cruenta lucha por la destrucción (y, por tanto, también por la salvación) de este mundo. El Señor de los Anillos nos habla del fin de una época y de los valores que la representan.
De esta manera, Las dos torres oscila entre lo épico y lo intimista, los personajes son héroes, pero también seres (humanos, elfos, enanos) que arriesgan su vida y, por tanto, pueden perderla. Por ello, a la vez que se convierte en líder, en cabecilla contra el ataque de Saruman (Christopher Lee), Aragorn (Viggo Mortensen) está en peligro de muerte e, incluso, sus amigos le dan por muerto. En otro momento, durante la preparación de la batalla en el Abismo de Helm, el propio Aragorn y Legolas (Orlando Bloom) tienen su primer enfrentamiento desde que empezaron el viaje: síntoma del estado de tensión en el que se hallan.
Las dos torres se aleja del intimismo de La comunidad del Anillo para realizar un retrato coral del (enorme) campo de batalla. La división en tres líneas narrativas multiplica los puntos de vista y retrata tanto el avance de las fuerzas de la orcuridad como de los que se les opone, es decir, un fidedigmo mapa geográfico de la Tierra Media y sus habitantes.
Este acercamiento épico queda reflejado en la batalla final que multiplica (hasta el infinito) el clímax de La comunidad de los Anillos. Si en aquella los sentimientos de los personajes se imponía al espectáculo, aquí las grandes masas digitales y los aguerridos movimientos de los protagonistas no hacen más que anunciar lo que será el gran (y definitivo) enfrentamiento entre las fuerzas de la luz y de la oscuridad, del Bien contra el Mal.

Pedro José Tena dijo
Lo que más me gustó de esta película fue la creciente sensación de que, pase lo que pase, triunfe el bien o el mal, ya nada a volverá a ser los mismo para los personajes.
26 Enero 2006 | 12:40 PM