LA GUERRA DE LOS MUNDOS

(War of the Worlds)
USA, 2005. 116m. C.
D.: Steven Spielberg
I.: Tom Cruise, Dakota Fanning, Justin Chatwin, Tim Robbins
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Al principio puede chocar que el director que ha mostrado el lado más amable del contacto entre los seres humanos y los extraterrestres sea el mismo que ha realizado la película de invasiones alienígenas más descarnada y terrorífica de los últimos años, pero desde el 11-S la cosa no está para tomársela a broma. Durante su huida de la ciudad que ha sido arrasada por el poder beligerante de los invasores del espacio la hija del protagonista le pregunta si están bajo un ataque terrorista. Ante la respuesta negativa, modifica levemente (pero de manera harto sustancial) la pregunta: "¿Vienen de Europa?" Puede verse como un (negro) guiño coyuntural, pero estas cuestiones justifican la mirada realista con la que Spielberg ha abordado esta nueva adaptación de la popular novela de H.G. Wells.
El americano medio vive en un estado constante de alerta paranoide. Mientras vuelve de su trabajo a su desordenado pero seguro hogar el enemigo puede estar incubándose (planeando) bajo sus mismos pies. La fotografía de La guerra de los mundos hace gala de una fisicidad que estalla en todo su esplendor con los devastadores ataques extraterrestres: el suelo se abre, los edificios se derrumban y las personas son (literalmente) pulverizadas, formando con sus cenizas una macabra nieve que cubre el suelo con un manto de oscuridad. Que nadie se espere por parte de Spielberg un canto al héroe anónimo porque en La guerra de los mundos sólo hay espacio para la supervivencia. Ante la inminencia del apocalipsis conceptos como solidaridad o heroísmo resultan caducos. El ser humano ha perdido su condición de tal para convertirse en un molesto pedazo de carne que impide nuestro camino hacia ese lugar aparentemente seguro. La gente se pisa, se empuja y se dispara entre sí. La escena en la cual Ray (Tom Cruise) intenta llegar con su coche al ferry que le sacará a él y a su familia de la ciudad parece sacada de un film de zombis: el vehículo es rodeado por una multitud que rompe los cristales y se lanzan encima del capó, en un frenesí caótico sin darse cuenta de lo absurdo de sus movimientos pues, en realidad, no existe la seguridad en un mundo en el que el egoismo puede ser uno de los principales sentimientos ante una situación de peligro.
De egoísta es tildado el protagonista. Y son sus propios hijos quienes lo dicen. Esta odisea supervivencialista ayudará a Ray a acercarse a sus hijos, producto de un matrimonio deshecho pero también para que éstos puedan conocer mejor a su padre, hasta entonces, un extraño que intenta acercarse a ellos de manera torpe.
Es en esta conjunción entre la (apabullante) espectacularidad del ataque alienígena y la mirada intimistas a sus personajes donde La guerra de los mundos muestra sus mayores flaquezas. Spielberg parece no poder (o no saber) decantarse por ninguna de las dos líneas narrativas con lo cual se queda a medio camino de ambas: en la escena en la cual Tom Cruise se enfrenta a un lunático y peligroso Tim Robbins el primero da el paso definitivo hacia su deshumanización a favor de la supervivencia de su clan. La resolución del enfrentamiento en elipsis certifica que nos encontramos más ante una batalla psicológica que física. En este terreno emocional irrumpen con brusquedad los mecanizados tentáculos alienígenas para dejar claro que ellos continúan presente, que su amenaza no ha desaparecido.
De esta manera, las desventuras de Ray prosiguen, con espectacularidad decreciente y emotividad insuficiente, hasta que a Spielberg no le queda más munición en la recámara y, de golpe, decide que ya es hora de que su protagonista descanse y que recoja los frutos que con bien reconocido esfuerzo se ha ganado. Con todo, La guerra de los mundos finaliza subrayando la parquedad de la supervivencia de la especie humana, cuya existencia puede estar en manos de unos insignificantes microorganismos unicelulares.

davichof dijo
He de reconocer que entré de garras a ver esta pelí, y al final no me pareció tan mala
La escena en que la la hija de Cruise está en el río y ve un cadáver bajando por él ,el padre le tapa los ojos pero luego baja el rio lleno de muertos me pareció muy bueno. Al igual que la escena en que Cruise le dice a su hija que se tape los oidos y cierre los ojos, cuando va cometer algo espantoso, pero necesario, nunca lo sabremos.
Por supuesto el final es lo peor, y nos dejó a los fuimos a verla y a toda persona que le he preguntado con las piernas para arriba.
Spielberg, guste o no es un buen director, que domina muy bien su oficio.
8 Enero 2006 | 10:59 PM