XTRO

(Xtro)
GB, 1983. 81m. C.
D.: Harry Bromley Davenport
I.: Philip Sayer, Bernice Stegers, Danny Brainin, Maryam d'Abo
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El comenzar una saga por la mitad puede provocar unas expectativas (tanto positivas como negativas) en el espectador que determinen en mayor o menor medida el visionado del film original que comenzó la susodicha saga. Si Xtro II. El reencuentro no era más que un vulgar plagio de Aliens. El regreso, en el cual el aliento épico y el tono histérico del film de Cameron eran sustituidos por torpeza y aburrimiento a raudales; y Xtro 3. Watch the Skies suponía la repetición de la jugada pero esta vez teniendo en el punto de mira el Depredador de John McTiernan, al enfrentarse al primer Xtro, el espectador lleva consigo unos más que razonables prejuicios, más teniendo en cuenta que la trilogía (ejem) comparte mismo director: Harry Bromley-Davenport, quien en la película que nos ocupa se ocupa también del guión y la banda sonora.
Xtro supone mucho más que un film nacido al éxito de Alien. El octavo pasajero a pesar de que aquí también tenemos una criatura viscosa, que utiliza los cuerpos de sus presas humanas para incubar sus crías y que tiene la muy molesta costumbre de utilizar a los humanos como anfitriones para infiltrarse en nuestro entorno. Lo primero que sonprenderá al espectador es la atmósfera de seriedad de toda la película, como si ésta se tomase realmente en serio la historia que nos está contando: una madre y su hijo son abandonados por el cabeza de familia, quien un día desaparece inexplicablemente. Tres años después, cuando éstos han intentado rehacer su vida, el marido y padre respectivamente, vuelve a aparecer sin dar muchas explicaciones por tan prolongada ausencia. Xtro no se considera tanto una película de terror como un melodrama con elementos terroríficos.
El comienzo del film escenifica una pesadilla del niño protagonista, donde rememora el momento en que desapareció su padre. De esta manera, el niño es tomado como protagonista y guía del espectador. No es del todo así, pues Davenport también nos mostrará las consecuencias que tiene en la madre la vuelta de su esposo. Pero sin duda, es el punto de vista del niño el más interesante: la pesadilla mencionada revela que no ha podido superar la desaparición de su padre. Como si fuera una adaptación alienígena del relato La pata de mono, de W.W. Jacobs, da la impresión que es el deseo del niño, su obsesión, lo que le devuelve a su padre, aunque convertido en "otra cosa". Así, Xtro se convierte en un film sobre lo siniestro, al menos en la concepción freudiana del término, es decir, aquello familiar que vuelve cambiado.
¿Y en qué se ha convertido el padre? Este es otro de los puntos más interesantes de Xtro. Si, por lo general, cualquier monster movie guarda celosamente el aspecto de su criatura, mostrándola intermitentemente hasta su exposición total en el tramo final, Xtro desecha cualquier intención de suspense al respecto, mostrándonos con todo lujo de detalles a su "alien" al poco de comenzar el film. Esto forma parte de las intenciones de su realizador: no pretende crear un hálito de misterio alrededor del protagonista que coloque al espectador a la altura de los protagonistas, sino provocar su repulsión y turbación, pues él sí sabe que es lo que se esconde dentro del caparazón familiar. Por otro lado, este prólogo es la única concesión de Davenport al esquema del cine de monstruos, con la criatura atacando a una pareja que casi lo ha atropellado en una carretera y a una mujer sola en su cabaña. Podría pensarse que el objetivo es crear unas expectativas, pero la clausura de la secuencia es reveladora: tras inseminar bucalmente a la mujer solitaria, ésta parirá al protagonista ya en su forma humana y adulta, en una escena tan desagradable como surrealista.
El término surrealismo no está utilizado por casualidad, y podría venir acompañado de otros como delirante u onírico. Pero, sin duda, el que mejor define al film es incoherente. Davenport crea un delirio personalista en el que todo vale, enlazando una idea detrás de otra sin importarle mucho el sentido del conjunto. Resulta tan confuso los propósitos del alienígena (parece que sus intenciones son el utilizar una forma humana para procrear y extender su simiente por el planeta, pero tampoco me atrevería a jurarlo) como su propia morfología o características biológicas (el protagonista puede fundir las cosas que toca, creo). Y en ocasiones el film no parece estar muy seguro de si decantarse por una mirada introspectica e irreal de la imaginería infantil (el payaso que se supone es la personificación de la criatura a los ojos del niño; los soldados de juguete que son utilizados como asesinos en una de las escenas más perturbadoras y oníricas) o una amalgama de cine de invasiones extraterrestres con partes prestadas de la mencionada Alien. El octavo pasajero, La invasión de los ladrones de cuerpos e, incluso, Encuentros en la Tercera Fase. Profundo análisis de la (des)estructura familiar o catálogo de efectos especiales sangrientos y babosos. En el fondo importa poco, pues es en ese terreno indefinido donde Xtro encuentra su (que duda cabe) inclasificable personalidad. Para bien y para mal.

engelson dijo
Esta peli destila un intenso aroma a marrón, por no hablar de la manía que tengo a la Maryam d'Abo (debe ser algún trauma del pasado). Nada, que me la apunto...para huir de ella como de la peste.
15 Noviembre 2005 | 09:49 AM