APPLESEED (2004)

(Appurushîdo)
Japón, 2004. 105m. C.
D.: Shinji Aramaki
I.:(Voces) Ai Kobayashi, Jûrôta Kosugi, Yuki Matsuoka, Yuzuru Fujimoto
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El increíble avance de las técnicas de animación, especialmente desde el desarrollo e implantación (casi me atrevo a decir invasión) de la animación digital en 3D, ha colocado al espectador de este tipo de cine en una posición incómoda. Ante productos perféctamente elaborados y desarrollados, en los cuales las diferencias entre la imagen real y la imagen simulada a través del grafismo de los dibujantes se difuminan y, casi, se funden, hay poco espacio para la observación analítica y crítica de los cimientos argumentales y narrativos que sostienen el epatante espectáculo tecnológico. Es decir: ante el enmudecedor e impresionante clímax final de Appleseed, con el enfrentamiento entre los LandMates y un grupo de gigantescas arañas mecánicas, provocando una orgía de explosiones, fuego, humo, rayos, artillería pesada y velocidad y música atronadora y trepidante, ante este deslumbrante apocalipsis sensorial, fácilmente el espectador boquiabierto se olvide de que todo ese espectáculo de luz y sonido es, en definitiva, principio y fin de todo lo que tiene para ofrecernos la película dirigida por Shinji Aramaki.
Esta nueva adaptación de Appleseed, como ya ha ocurrido en varias ocasiones, retoma personajes y situaciones del manga original de Masamune Shirow para utilizarlos con sus propios intereses. Así, sin duda, la diferencia más importante atañe a la relación de los dos protagonistas: aquí, Deunan y Briaeros se separan durante la guerra cuando éste todavía es humano; posteriormente, y ya convertido en un cyborg, vendrá a por ella para llevarla a la ciudad de Olympo, de la cual él ya forma parte. Esta relación servirá de base para el discurso de la película, el cual, desde luego no es novedoso: la relación entre los humanos y las máquinas; la pérdida de la identidad de los primeros a medida que las máquinas se van humanizando, a la vez que éstas sirven de espejo de lo peor que anida en el interior de todos nosotros. El hecho de que Deunan y Briaeros fueran amantes en el pasado enfatiza la separación que hay entre ellos, no sólo a nivel emocional, sino también físico, pues la calidez cárnica ha sido sustituida por el gélido metal. Si el mensaje, como decíamos, no aporta novedad alguna, lo mismo se puede decir del desarrollo: todas las ideas sugeridas a lo largo del metraje se queda en eso, meras ideas subordinadas en todo momento al despliegue de exhibicionismo técnico por parte de los artífices de la película: los planos y movimientos de cámara no buscan profundizar en los personajes ni contar su historia, sino enmarcar sus movimientos en postales y viñetas lo más estéticamente espectaculares. Por tanto, la narración ha sido sustituida por la exposición (y ostentación) esteticista.
Todo este despliegue tecnológico, tan minuciosamente detallado y meticulosamente perfeccionista (los movimientos de los personajes son realmente impresionantes en su fluidez y verosimilitud gracias al uso de la técnica de captura de movimiento) redunda negativamente en la gelidez emocional de los protagonistas: los rostros son tan delicados y hermosos como carentes de expresión, convirtiéndoles en réplicas de muñecas de porcelana, lo cual potencial el carácter fetichista del film: en ocasiones, Appleseed parece una producción de animé hentai encubierto, con su desfile de exuberantes y rotundas chicas, siempre ataviadas con trajes ceñidos y cortos, portando barrocas e imposibles armas, o montadas en gigantescos robots que parecen versiones hi-tech de sofisticados artilugios sexuales: todo un espectáculo onanista para el otaku más belicoso.
Sólo hay un instante en todo el metraje en el cual el fondo se antepone a la forma: Deunan contempla un holograma que recrea el asesinato de su madre y se pone delante de ella para parar las balas con su cuerpo, las cuales le traspasan, alcanzando su objetivo. Cuando intenta sostener a su madre y ésta se desvanece entre sus brazos es el único momento en el que el discurso de Appleseed tiene sentido: es posible que la tecnología tenga alma. Insuficiente para un producto tan espectacular como inútil, lo más parecido a contemplar un vídeo-juego de última generación en el que la interactividad se ha anulado y el jugador es un mero espectador: algo muy poco divertido.

engelson dijo
Impresionante despliegue pirotécnico y de diseño, con un curioso toque antimilitar (los militares son malos, pero es bueno saber pegar tiros).
Técnicamente muy buena, las escenas de acción dejan al resto sin nada que decir. Dan ganas de vivir en un sitio tan moderno, brillante, limpio y ordenado; y donde cuando llueve no se te moja el pelo.
2 Noviembre 2005 | 02:01 PM