CAMPAMENTO SANGRIENTO II

(Sleepaway Camp II: Unhappy Campers)
USA, 1988. 80m. C.
D.: Michael A. Simpson
I.: Pamela Springsteen, Renée Estevez, Anthony Higgins, Valerie Hartman
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Si lo primero que vemos es a un grupo de jóvenes campistas en el bosque, sentados alrededor de una fogata y contando historias de miedo, posiblemente empecemos a replantearnos seriamente el invertir (apenas) hora y media de nuestro tiempo en esta secuela de Sleepaway Camp. Pero si prestamos algo de atención, este prólogo es más significativo de lo esperable. Los chicos intentan asustarse unos a otros sin éxito con viejas leyendas urbanas, hasta que una de las chicas relata un resumen de los hechos acaecidos en la primera entrega. Las risas son sustituidas por semblantes serios y preocupados. Esa misma chica será asesinada instantes después dando paso a los créditos. Con esta secuencia, Campamento sangriento II parece reconocer su condición de producto derivativo, justificando de un golpe su falta de intenciones a la hora de intentar provocar miedo, conformándose con ser una simple tabla de trinchar adolescentes.
Sustituyendo el travestismo de la entrega anterior por el transexualismo, Angela está dispuesta a convertir al campamento Rolling Hills en el punto de partida para restablecer la decencia perdida de América. Un lugar donde los desenfrenados jovencitos de los 80 (presas de sus descontroladas hormonas) rescaten las tradiciones olvidadas. Una cruzada moral ardua, desde luego, pero para Angela el fin justifica sobradamente los medios: así pues, no será ningún problema para sus rectas convicciones conservadoras el hacer uso de la violencia con tal de frenar la inmoralidad y la falta de respeto: degollamientos, barbacoas humanas, decapitaciones o desmembramientos serán las soluciones que devuelva a estos jóvenes al buen camino. Parece que Angela comparte con la industria de Hollywood unas mismas normas morales: la violencia no supone ningún problema, ante males tan demoníacos como el sexo o los desnudos.
Es posible que más de uno piense que Campamento sangriento II es un producto reaccionario al estilo de otros bodycounts al uso, en los que un psycho decide castigar la libido desenfrenada de los jóvenes protagonistas. No es así. Paradógicamente, el director del film no parece compartir la cruzada de su protagonista, facturando un film descaradamente exhibicionista, en el cual sus dotadas protagonistas deciden desnudarse a la menor oportunidad, así como mostrar las (sangrientas) acciones de Angela con un tono de humor negro que convierte al personaje casi en una caricatura (incluso llegando a incluir un triple homenaje a Jason Vorhees, Freddy Krueger y Leatherface).
Tras seguir al pie de la letra durante la mayor parte de su metraje las enseñanzas de Viernes 13, en su clímax final, Campamento sangriento II parece empeñarse en perder cualquier atisbo de lógica que le quedaba, en un desarrollo atropellado y carente del menor sentido. Tras el último plano, el espectador seguramente se sentirá identificado con los jóvenes campistas que buscaban diversión al apuntarse al campamento Rolling Hills: tendrá la convicción de que le han tomado el pelo.

engelson dijo
Parece que el afoto de la carátula resume las intenciones del marrón que nos reseñas. Por lo menos, parecen honrados.
12 Octubre 2005 | 07:46 PM