DAY OF THE DEAD 2: CONTAGIUM

(Day of the Dead 2: Contagium)
USA, 2005. 93m. C.
D.: Ana Clavell & James Glenn Dudelson
I.: John Freedom Henry, Joseph Marino, Jackeline Olivier, Andrew Allen
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Que nadie se extrañe porque esta (aparente) secuela de El día de los muertos de Romero no esté incluída en el especial que ha repasado la tetralogía al completo del maestro del cine de zombis. Auténtico subproducto de explotación directo a vídeo, Day of the Dead 2: Contagium no sólo no tiene nada que ver con la tercera entrega de la saga de Romero, sino, en general, nada que ver con la serie. Si me apuran, no tiene nada que ver con el cine de zombis. Lo cual no quita que los directores puedan fantasear conque sí. Day of the Dead 2: Contagium pretende algo así como dar una explicación al origen de la plaga de la muerte viviente. Para ello, sitúa la acción en 1968, cuando un experimento científico militar (como no) sale mal, propagándose un virus que convierte a la gente en zombis. Si alguien ha sentido una sensación de deja vu que no se asuste, Matrix no está siendo modificada, realmente ésto ya lo hemos visto: El regreso de los muertos vivientes de O'Bannon contaba lo mismo, aunque con bastante más gracia.
Tras este prólogo, un salto temporal no sitúa en el presente, centrando la acción en una institución mental. Desgraciadamente no estamos ante un Alguien voló sobre el nido del cuco en clave zombi. Day of the Dead 2: Contagium es lo más próximo al timo de la estampita en formato videográfico. Tras quemar cartuchos en el prólogo, el film llenará las tres cuartas partes que quedan de metraje retratando a los pacientes del hospital, centrando a los protagonistas y radiografiando el contagio que se produce entre éstos al topar con el experimento descrito en el prólogo. Es cuando el espectador se da cuenta de que le han dado gato por liebre: más que una película de muertos vivientes, parece que estemos viendo uno de esos telefilms de entorno médico-epidémico, generalmente basado en un best-seller, y que rellenan horas y horas en la programación de sobremesa de un domingo cualquiera.
Tras una hora de implacable aburrimiento, en la cual la monotonía del guión parece haberse unido con la flácida y monocorde puesta en escena para lograr un mecanismo de relojería de la infamia, en la cual la mediocridad no tenga fisura alguna, por fin aparecen los zombis. O algo parecido puesto que, en ocasiones, están más cerca de ser una especie de secta con graves problemas cutáneos, cuando no, directamente, un monstruoso ser o, incluso, una simple psicópata con delirios de venganza. El zombi de Day of the Dead 2: Contagium es una figura desideologizada. El gore funciona más por acumulación que por la efectividad de los efectos especiales. Por supuesto, coyunturalidad obliga, y aquí nos encontramos con detalles como que los zombis estén unidos tanto telekenéticamente como a un nivel somático (al igual que los zombis de La tierra de los muertos vivientes) y se utiliza las dictatoriales e inhumanas autoridades del centro para realizar una (parca y acartonada) crítica de las instituciones y, por supuesto, del ejército. Por no faltar, no faltan ni siquiera reflexiones metafísicas y filosóficas que una cargante voz en off desgrana a lo largo del metraje.
La idea de que los primeros infectados (y que propagarán la muerte y el caos por todo el planeta) sean unos pobres dementes sí que tiene cierto valor irónico a tono con la filosofía romeriana. Un detalle que podrían haber explotado los artífices de este bodrio si se hubieran alquilado Nueva York bajo el terror de los zombis, es decir, Zombi 2, nacida con las misma intenciones, pero en territorio italiano, y que demostró que del reciclaje desvergonzado también pueden surgir clásicos.

engelson dijo
Esta no la encuentro por más que busco. Deduzco que el 0 que le has puesto es menos que "una estrella", por lo que no me pierdo gran cosa.
9 Octubre 2005 | 11:58 AM