ESPECIAL LOS ZOMBIES QUE VINIERON DE PITTSBURGH 04: LA NOCHE DE LOS MUERTOS VIVIENTES (1990)
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(Night of the Living Dead)
USA, 1990. 88m. C.
D.: Tom Savini
I.: Tony Todd, Patricia Tallman, Tom Towles, McKee Anderson
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Es más que probable que cuando George A. Romero dirigió en 1968 La noche de los muertos vivientes, éste no estuviera pensando en crear un nuevo icono del cine de terror moderno. Mucho menos que él mismo desarrollaría ese icono en tres películas más, haciendo que de icono pasara a figura, y, finalmente, a protagonista. Posiblemente, este remake sea tan innecesario como cualquier otro, pero la participación del propio Romero en la producción y en el guión (y la más que competente labor de Tom Savini en su debut en la dirección) no sólo lo convierten en un film nada despreciable, sino en una aportación imprescindible para entender el sentido del zombi romeriano.
El escenario es el mismo (una casa aislada acosada por hordas de muertos vivientes) y el grupo de protagonistas es del mismo número y comparte aparentemente las mismas características que el del original. Aparentemente. Romero utiliza a dos de los personajes para resumir en ellos la evolución de los protagonistas de la saga: Barbara y Harry Cooper.
Quizás los personajes femeninos hayan sido los que mayor evolución han tenido a lo largo de la saga (al menos, entre los paricipantes del bando de los vivos), amoldándose al carácter social de los años. Si en la primera entrega no eran más que un adorno lloroso y traumatizado, un número más en el grupo cuya acción era nula, ya en Zombi decide ponerse a la altura de sus compañeron masculinos, plantándoles cara cuando lo cree necesario e, incluso, siendo, finalmente, la única vía de escape. Pero es en El día de los muertos donde nos encontramos ya a una protagonista absoluta, capaz de enfrentarse a su entorno y que demostrará más fuerza y valentía que sus comparsas masculinos. El personaje de Patricia Tallman parece haber heredado vía genética las característica de sus predecesoras. Al principio de la película en estado embrionario, será cuando sea consciente del peligro que la rodea cuando, a modo de sexto sentido, se active en ella ese instinto heredado para convertirse en una fría y decidida cazadora de zombis: en una superviviente nata.
Por su parte, Cooper concentra en su persona el egoismo y estupidez de su homólogo de la versión del 68, con la actitud protofascista, totalitaria e histriónica del personaje interpretado por Joe Pilato en El día de los muertos. Así, convertido en todo un villano, rivalizará con los zombis como amenaza para sus compañeros, hasta el punto de batirse en duelo con ellos.
A lo largo de la serie se ha especulado sobre el motivo por el cual los muertos se levantan: se han dado posibles explicaciones, desde la radiación causada por un meteorito hasta un castigo divino. En esta nueva versión en color no se encuentra la solución, pero a estas alturas da igual. El hombre se ha adaptado rápidamente a la situación, y el apocalipsis se ha convertido en divertimento: el zombi no es una amenaza, sino una diana en movimiento, una criatura más a la que humillar y torturar. Si La noche de los muertos vivientes tenía un final pesimista, el de ahora es directamente desolador: los zombis han llegado tarde para apoderarse de un planeta ya habitado por muertos que actúan como si estuvieran vivos.

engelson dijo
Esta no la he visto, lo que la convierte en un plato muy deseable. El último párrafo en especial, hace que afile mi katana y compruebe la munición de mi escopeta y pistolas.
¡Que bonita serie!
2 Octubre 2005 | 12:42 PM