SOLDADO AZUL

(Soldier Blue)
USA, 1970. 112m. C.
D.: Ralph Nelson
I.: Candice Bergen, Peter Strauss, Donald Pleasence, John Anderson
Las primeras imágenes de Soldado azul pueden dar la equivocada sensación de que vamos a ver un típico western: panoramicas del desierto, con el cielo recortado por enormes montañas; un destacamento del ejército con misión de proteger un botín y acompañar a una mujer; la prototípica banda sonora de Roy Budd, reminiscente de algunas de las más conocidas melodías del western. Pero el director Ralph Nelson no quiere engañar a su público: mientras el destacamento se pone en marcha en segundo plano, Nelson fija su atención en los restos (huesos con jirones de carne, sangre) de un animal mientras una serpiente se escurre entre ellos. Aunque pueda extrañar a muchos, Soldado azul es un film splatterpunk. Nelson no ahorra sangre, violencia gráfica e, incluso, algo de sadismo a la hora de plantear el discurso ideológico de su película. Por tanto, el exhibicionismo de la brutalidad es utilizado para transmitir un mensaje antimilitarista y en contra del imperialismo descarnado.
Soldado azul es un film de (falsas) apariencias y contrastes. El grueso del metraje consiste en las aventuras de los supervivientes del destacamento señalado en el párrafo anterior, que ha sido diezmado brutalmente por los indios. Una mujer y un soldado quienes intentarán llegar al fuerte más cercano. Ambos escenifican una guerra de sexos, con los roles invertidos, resultando la parte teórica del discurso ideológico. En este caso, será la parte femenina del dúo quien personifique el lado descreído y cínico. Raptada por los indios y tras haber vivido tres años con ellos, Kathy esconde tras su vestido y su sombrero, los modales de un piel roja...y sus dotes de superviviente. Mientras el joven e inocente soldado, férreamente creyente en unos ideales que irán perdiendo fuerza y validez a medida que su aventura le va abriendo los ojos a un mundo en el que los buenos y los malos no se distinguen con facilidad. Esta parte central, a medio camino entre la comedia y el film de aventuras, va preparando el terreno para la el lado práctico del discurso de Nelson.
En su estremecedor clímax final, Nelson realiza una dramatización de la masacre de Sand Creek por parte de la caballería con todo lujo de detalles. El ejército ataca con saña al pueblo indio, en su mayoría mujeres y niños, violando y torturando sin conmiseración. Decapitaciones, destripamientos, desmembramientos, fuego y sangre...Pronto, los dos protagonistas se ven inmersos en un escenario dantesco de furia y caos, incapaces de detener ni comprender la brutalidad que les rodea. Una escena que no sólo critica y señala las ansias colonialistas del ejército americano (y no sólo el de caballería, algunos han visto en ella una metáfora del conflicto de Vietnam) sino también el lado más salvaje, primitivo y oscuro del ser humano, siempre fascinado por la violencia y el mal. Tras la masacre, los soldados incluso danzan grotescamente portando las cabezas de sus enemigos vencidos. Un extravagante ritual en el que lo único que ayuda a distinguir a estos salvajes de los indios son las casacas azules.

Chico Viejo dijo
Joder, estoy quedando fatal. No he visto ninguna de las películas que estás reseñando últimamente...
¿Por qué no pones el review de alguna de Kitano (que las he visto todas) o el de Audition? :-P
Un saludo de un lector frustrado por no poder comentar con criterio
1 Octubre 2005 | 08:55 PM