1-ICHI

(1-Ichi)
Japón, 2003. 83m. C.
D.: Masato Tanno
I.: Nao Omori, Teah, Yuki Oikawa, Kôji Chihara
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Si hacemos memoria recordaremos que en Ichi the Killer se nos mostraban las imágenes de la (falsa) infancia del personaje que daba a nombre a la película utilizando una textura de colores saturados próxima al vídeo. Por tanto, a la hora de rodar una precuela sobre dicho personaje es lógico que se haga en ese mismo formato. Pero a la vista de los resultados de esta entrega para el mercado del vídeo (o DVD) en el que se nos cuenta los motivos que convirtieron a Ichi en el implacable asesino de la película de Miike, no deja de resultar una justificación un tanto pedante para un producto típico y tópico en el mercado audiovisual japonés.
El tremendo éxito del film de Takashi Miike dio como resultado un animé (Koroshiya 1: The Animation Episode 0) de 2002, también en formato doméstico, y el film que nos ocupa. Ambos productos coinciden en presentarnos a Ichi en un marco temporal anterior a los hechos del film de Miike. Pero más allá de la premisa argumental, ambas películas son muy diferentes. Si el animé conserva el gore pirotécnico del film original pero incrementando las dosis de sexo, en la precuela de imagen real ambos elementos (piezas fundamentales en Ichi the Killer) están muy mitigados. Lo que no quiere decir que no sea un film violento. Al contrario, posiblemente 1-Ichi pueda considerarse incluso más violento pues esta violencia resulta mucho más física y directa, más ruda e incluso torpe y menos estilizada: aquí los puños golpean rostros y parten narices y los miembros producen atronadores crujidos al romperse. Esto es, prácticamente, lo único interesante de esta precuela que, en realidad, no da lo que promete.
Como no he podido leer el manga original no sé si lo que se nos cuenta es producto de la imaginación del guionista o ya estaba en el manga de Hideo Yamamoto. Da igual, el resultado no aporta nada a lo ya expuesto por Miike. Cambiando las bandas yakuzas por gamberros estudiantes de instituto y mitigando los elementos fantásticos, 1-Ichi nos muestra a un Ichi (interpretado de nuevo por un Nao Omori paradójicamente más envejecido) gimoteante y patético que, al igual que la protagonista del manga Saikano, sólo sabe decir "lo siento" todo el rato, pero carente por completo de la perspectiva autista y la angustia casi existencial del film precedente.
Roma y sin nada que contar a un nivel argumental y plana y rutinaria estéticamente, 1-Ichi sólo mantiene interés por las rentas del film original, es decir, no por lo que se nos cuenta de Ichi, sino por saber en qué se convertirá. Al menos sirve para demostrar que no es fácil ser Takashi Miike.
