(Dead or Alive: Final)
Japón, 2002. 89m. C.
D.: Takashi Miike
I.: Riki Takeuchi, Sho Aikawa, Maria Chen, Richard Chen

A la hora de reseñar una de las entregas de la trilogía de Dead or Alive resulta inevitable empezar por el comienzo del film, una de las señas de identidad de la serie: lo primero que vemos es un proyector de cine que vomita imágenes de una vieja película fantástica mientras una voz en off nos introduce en el futuro. Finalmente, el celuloide se consume. Toda una declaración de principios por parte de su autor. Con esta última entrega Miike parece querer llevar a sus seguidores a las más altas cotas de hilaridad. Si ya les llevó al puro desconcierto con la segunda entrega, este Dead or Alive 3: Duelo final no les será más fácil de digerir.
El futuro tiene aspecto de pasado. O de un nuevo comienzo construido a base de retazos, de desechos, donde la escasa tecnología destaca aún más la desolación austera de alrededor. Con un embalaje de ciencia-ficción con elementos del cine de artes marciales y trasfondo de crítica social, Miike parece querer subrayar la condición de producto directo a vídeo que ha marcado la serie, como si no se tomara en serio el éxito que ésta ha tenido. Así, Miike construye un film deliberadamente menor, utilizando un guión poco trabajado y de escaso sentido que utiliza como mera excusa para llegar al duelo final.
De nuevo, Riki Takeuchi (aquí una especie de Elvis metido a Blade Runner) y Sho Aikawa (como un replicante cuyo rubio oxigenado podría ser el causante de graves cortocircuitos neuronales) vuelven a ser rivales. Su enfrentamiento final parece ofrecer, por fin, la clave que permita anexione las partes antitéticas de la saga: Dead or Alive es un universo cerrado, metáfora de nuestros tiempos, al que vemos destruirse a través de la violencia y el caos finisecular (Dead or Alive) para pasar a reconciliarse con la pureza e inocencia interior (Dead or Alive 2: Sangre yakuza) y finalmente volver a renacer. Los dos actores ínterpretarían diferente reencarnaciones que irían desarrollándose física y mentalmente para fundirse finalmente en la pieza que completará el puzzle del Nuevo Mundo.
Es posible que Dead or Alive 3: Duelo final no pase a la historia por todo ésto, pero sí por presentar al primer mecha-porno, quien sustituye sus "puños fuera" por su poderoso falo retráctil dispuesto a reventar los esfínteres más dictatoriales y experimentados.