LAS COLINAS TIENEN OJOS

(The Hills Have Eyes)
USA, 1977. 89m. C.
D.: Wes Craven
I.: Susan Lanier, Robert Houston, Martin Speer, Dee Wallace
Si vas conduciendo junto a tu familia por una carretera solitaria en medio del desierto y sufres una avería, desde luego es un fastídio. El abrasador sol, peligrosos habitantes del desierto como las serpientes de cascabel o las arañas, la falta de víveres, etc. Pero si, encima, estás en USA y son los 70, esos serán los menos de tus problemas. Así que reune a tus seres queridos y reza junto a ellos antes de ir en busca de ayuda, porque es posible que, a tu vuelta, no sigan vivos. Ya que, como ocurre en este mini-clásico de Wes Craven, podríais estar siendo vigilados por una salvaje y caníbal familia de seres deformes que habita en las colinas que rodean el desierto.
Las primeras imágenes recuerdan inevitablemente a La matanza de Texas: el paisaje desolado castigado por el sol, un grupo de urbanitas, una gasolinera. Al igual que el mítico título de Tobe Hooper, Las colinas tienen ojos radiografía el mal que se incuba en la América más profunda, de arraigado primitivismo. Una vez mas, los seres humanos dejan de serlo: o son vistos como animales a los que torturar y comer sin piedad o se convierten en bestias salvajes sedientas de sangre por su supervivencia.
Wes Craven divide su película en dos partes, cada una dominada por una de las familias: la noche y el día.
El segmento nocturno es, sin duda, el más flojo. La familia accidentada está indefensa y atemorizada ante el acoso de lo desconocido. Amparados por la oscuridad, el clan caníbal va separando y cercando a los miembros, demostrando su superioridad animal en un medio tan hostil como conocido. El principal problema consiste en que Craven tarda en entrar en materia, alargando las secuencias de acoso sin que en ningún momento consiga crear una atmósfera opresiva o amenazante. Algo torpe, sólo esporádicos estallidos de violencia alertan al espectador ante el aburrimiento.
La llegada del amanecer y la luz del día no sólo supone la salvación para la familia acosada sino también para el espectador. Con la mayoría de sus miembros diezmados, los restantes decidirán luchar por sus vidas: es decir, convertirse en guerra. Aunque en ocasiones más cerca de un film de aventuras que uno de terror, esta parte, llena de descarnada violencia y polvo, enfrenta a las dos familias demostrando que, quizás, la animalidad que las domina no difiere tanto entre ellas. El último plano, virado a rojo sangre, no puede ser más elocuente: la línea que separa la civilización y el salvajismo es tan fina como fácil de cortar. La supervivencia es, quizás, las más efectivas tijeras.

Jaime dijo
Un film de los 70s, de director Wes Craven, tambén en 1984 con la espectacular "Pesadilla en Elm Street".
Una película un poco apartada y poco conocida, sobretodo aqui en España, yo tengo la 1ª y la 2ª parte de "Las Colinas Tienen Ojos", y no estan nada mal, creo que me gusta más la 2ª entrega de 1985.
La historia trata de una familia canibal que coje al primer ser que encuentra por su paso...
14 Enero 2006 | 05:27 PM