ESPECIAL PLANETA MIIKE 01: DEAD OR ALIVE

(Dead or Alive: Hanzaisha)
Japón, 1999. 105m. C.
D.: Takashi Miike
I.: Riki Takeuchi, Sho Aikawa, Renji Ishibashi, Hitoshi Ozawa
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El primer plano de esta frenética, hipermusculada película nos muestra a los dos protagonistas mirando directamente a la cámara y contando juntos: uno...dos...tres...cuatro: el espectáculo puede (y debe) comenzar. Pocas veces se ha visto un arranque tan arrollador. Miike introduce en su particular coctelera una iluminada megalópolis nocturna y la aliña con yakuzas, guerras de bandas, putas S/M, rayas kilométricas, pólvora, sangre y estómagos llenos de tallarines. La pone en funcionamiento sin ponerle la tapa. El cóctel resultante salpica toda la pantalla, empapando al espectador de un estimulante mejunje que altera los sentidos.
Como no podía ser de otra manera, a continuación el ritmo externo frena, pero nunca el interno. Miike creció entre bandas yakuzas y varias veces ha confesado que se convirtió en cineasta para no acabar como sus amigos. El director nipón puede intentar dar esquinazo a su destino, pero no escapar de él, porque éste recorre sus venas: Takashi Miike es un cineasta yakuza. Así, su cine es un cine de contrastes. Una cena familiar de despedida, la reunión de una familia desestructurada que pese a vivir bajo el mismo techo media abismos de incomunicación entre ellos, puede ser el reflejo de una masacre entre bandas. Miike observa a sus personajes con una mirada casi costumbrista, describiendo sus trabajos, sus actos, como rituales mecánicos, casi sin sentido, realizados con desgana existencial. Pero a la vez que construye sobrios encuadres y desarrolla un ritmo lento, casi zen, su cine encuentra su identidad en las más hilarantes soluciones visuales y en una mirada extrema de elementos del cine más abisal: del gore al porno, pasando por el surrealismo y el manga, o productos más subterráneos, tensando las formas hasta entrar de lleno en el fantástico o incluso en el terror. Así, Miike puede mostrarnos la más salvaje y repulsiva escena escatológica, y construir con ella una secuencia tan poética como reflexiva.
El hiperbólico y excesivo final puede servir de hecatómbica metáfora del autor y de su cine: es posible que en el panorama cinematográfico actual, Miike sea una figura demasiado poderosa cuyo enorme, deslumbrante y esquinado talento puede expandirse con arrolladora fuerza, destrozando a su paso todos los convencionalismo y demoliendo por completo el concepto de ortodoxia.

engelson dijo
Esta la he visto y me gustó, como acabo de decir en otro blog; no se que me pasa con las pelis japonesas y coreanas que las confundo y las mezclo. Lei algo de Miike no se donde y me puse a bajármelas como un poseso, tienen un algo de bestial que engancha. Creo que algunas de las escenas más brutas que he visto son de este señor.
6 Septiembre 2005 | 07:53