STACY: ATTACK OF THE SCHOOLGIRL ZOMBIES

(Stacy)
Japón, 2001. 79m. C.
D.: Naoyuki Tomomatsu
I.: Norman England, Tomoka Hayashi, Yukijiro Hotaru, Natsuki Kato
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A simple vista, Stacy parece ser la respuesta nipona de esas producciones (preferentemente americanas o alemanas) rodadas en/para vídeo y de muy bajo presupuesto, las cuales, bajo una coartada de comedia grotesca y referencial, se dirigen al goremaníaco más pedestre y en las que la gran cantidad de sangre es inversamente proporcional a sus escasos valores cinematográficos.
Con todo, aún acogiendose a estos códigos formales, el envoltorio de este film basado en una novela de Kenji Otsuki resulta harto atractivo: estética manga a medio camino entre el surrealismo delirante y la distancia irónica; contínuos guiños para el aficionado (referencias directas a George A. Romero y, particularmente, a El día de los muertos; a Bruce Campbell y la trilogía Evil Dead, etc.); y , desde luego, cantidades industriales de gore potente y eficaz.
Pero si este film se distancia de esas producciones occidentales que mentábamos al principio es porque hay mucho más tras sus sangrientos planos. La epidemia que transforma a las adolescentes japonesas en carnívoros zombies llamados "Stacy" sirve, al igual que ocurría en la celebérrima Battle Royale, para realizar una aguda radiografía de las filias y fobias del adolescente nipón, de sus miedos y de sus ilusiones; y de la constante sensación de encontrarse fuera de lugar.
El hecho de que el patrón de esta epidemia esté cortado por dos paradojas (antes de morir las muchachas sufren un ataque de felicidad; y la única manera de acabar con ellas una vez resucitadas es el amor) transforma a estos zombies en seres esencialmente románticos. Un "deus-ex-machina" para una rebelión adolescente (y no sólo generacional, sino también de espíritu) contra un mundo adulto que no les comprende, que les asfixia, que les teme. Una rebelión para construir un nuevo mundo (vital, soñador, romántico) sobre las cenizas del antiguo (marcado por la madurez, la oscuridad y la violencia).
