EJECUCION INMINENTE

(True Crime)
USA, 1999. 127m. C.
D.: Clint Eastwood
I.: Clint Eastwood, Isaiah Washington, Lisa Gay Hamilton, James Woods
Sin duda, Ejecución inminente no se encuentra a la altura de recientes obras mayores en la fimografía de su veterano actor/director, pero quizás es en este tipo de films, aparentemente menores, en los cuales mejor queda reflejada la madurez a la que ha llegado.
Un periodista es encargado de cubrir las últimas horas de un condenado a muerte negro. Al investigar, descubre irregularidades en el caso que le llevan a la convicción de que el prisionero es inocente. Apenas dispondrá de 6 horas para encontrar las pruebas suficientes que lo demuestren.
Partiendo de unos patrones asumiblemente de derribo (empezando por la inverosimilitud del desarrollo de la trama y continuando con algunos tópicos, como la vida familiar del protagonista) Eastwood entrega mucho más que un alegato en contra de la pena capital o de mensaje antiracista. En realidad,dos películas conviven a la vez entre los planos del film, las cuales se interrelacionan y complementan: en un nivel superficial, True Crime es un vigoroso y trepidante thriller a contrarreloj. Con una planificación tan sobria como atenta a los detalles, Eastwood controla a la perfección el ritmo, haciendo que el espectador acompañe al protagonista con interés en una cruzada contra el tiempo.
A un nivel más profundo, la película supone el retrato de un hombre. Un hombre cínico y desencantado, de pasado oscuro (ex-alcohólico, mujeriego) y una vieja gloria de su profesión caída en desgracia. Este hombre verá en el condenado a muerte un reflejo de lo que pudo tener, de lo que ha perdido: una familia y, sobre todo, una paz interior. Así, verá en ese hombre la última oportunidad de redención, salvándole encuentra la salvación para sí mismo.Que esa investigación esté marcada desde sus inicios por la sombra de la muerte no deja de imprimir un tono oscuro y trágico a la película.
El final de la película es un buen ejemplo de la doble lectura del film: aparentando un estereotipado happy end, en realidad, Eastwood no cede ante tales concesiones: quizás para siempre, este hombre tenga que vivir ante el reflejo de otra familia, de otro hogar. El que, quizás, él nunca tuvo.
