SEUL CONTRE TOUS

(Seul contre tous)
Francia, 1998. 93m. C.
D.: Gaspar Noé
I.: Philippe Nahon, Blandine Lenoir, Frankie Pain, Martine Audrain
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A pesar de ser la opera prima de Gaspar Noé, Seul contre tous es la segunda parte de una trilogía personal del director francés nacido en Argentina. El mediometraje Carne fue la primera entrada en el furioso y atosigante mundo de Noé y una especie de mini Big Band de donde saldrían este film que nos ocupa y cuya última aportación, por ahora, es la espléndida (y necesariamente incomprendida) Irreversible. El nexo de unión entres los tres films es la presencia de El Carnicero, interpretado por Philippe Nahon, y unos planteamientos estético/ideológicos que se desarrollan con admirable coherencia a lo largo de la serie.
No es gratuito denominarla de esa manera, ya que al modo de un serial, cada entrega comienza con un resumen del episodio anterior, narrado por el propio protagonista. ¿Y cual es el objetivo de esta trilogía? Una mirada al interior del ser humano, de sus instintos más primarios (violencia, venganza, sexualidad), creados/intensificados por una sociedad darwinista y descarnada.
Seul contre tous es un cuento moral. No porque pretenda darnos una lección a partir de los hechos narrados, sino porque es un film sobre la moral. El protagonista practica su propia moral. Una moral individualista, sin responsabilidades hacia los demás, sólo a sí mismo, nacida para combatir una realidad circundante agresiva y fea. Así, El Carnicero practicará sus propias leyes, sus propios gestos en contínua lucha por la supervivencia, contra todo, contra todos. Los instintos es lo único que importa, lo único que existe. Los pensamientos en off del protagonista recorren las imágenes como un bisturí, abriéndolas y reflejando la podedumbre y la hostilidad que se esconde en todos nosotros. Al tiempo desarrolla un discurso nacionalista, poniendo en bandeja la situación una Francia que El Carnicero ya no puede considerar su hogar:el paro, la precariedad social, los inmigrantes, etc.
Gaspar Noé parece estar en el interior de la mente del protagonista, pero no como conductor, sino como observador. Así, visual y narrativamente, Noé imprime a los planos la tensión que atenaza al protagonista, lo observa nervioso, asistiendo de manera directa a las explosiones de violencia y preparándose para una catarsis que se prevee sangrienta y traumática (de hecho, Noé llega a dar la oportunidad al espectador a abandonar la película cuando ésta llega).
El final es tan desolador como extrañamente optimista: el tiempo avanza siempre dos pasos por delante y dos por detrás, es inalcanzable y es imposible retroceder. El hombre, para sobrevivir en medio, solo, tiene que bastarse con una guía de supervivencia marcada por él mismo. Sin duda, un mensaje final ambiguo y confuso, que muchos han tildado de peligroso, pero terriblemente acorde con el mundo que Noé recrea con encendida potencia.

ebergi dijo
Estoy de acuerdo en una sola cosa...en lo de necesariamente incomprendida. No merece ser comprendida
Una pelicula gratuita, presuntuosa, inutil y pesimamente bien dirigida. No es un contrasentido. Se puede hacer muy bien un trabajo horrible, como en este caso. Tipicamente argentino-frances en el comportarse de descubridor del agua caliente. Conocer bastante bien el lenguaje no hace de ti un escritor. Saber contar una historia no hace de ti ni un director ni un creador.
No debemos crear falsos idolos. Al primer chaparron serio, se deshacen,
3 Junio 2007 | 10:01 AM