
(Piranha)
USA, 1978. 94m. C.
D.: Joe Dante
I.: Bradford Dillman, Heather Menzies, Kevin McCarthy, Keenan Wynn
Por mucho que se empeñen algunos, el cine no se rige por unas leyes escritas a fuego en un libro de estilo: los remakes pueden llegar a ser más creativos que el original, una secuela puede ser superior a la primera parte... y una producto nacido para aprovechar el increíble éxito de Tiburón puede convertirse a su vez en un clásico. Desde luego, el éxito de Piraña no es fruto de la casualidad sino de un grupo de talentos: el músico Pino Donaggio, el montador Mark Goldblatt, el experto en stop motion Phil Tippett o el gran maquillador Rob Bottin. Pero, sobre todo, gracias al director Joe Dante y al guionista John Sayles.
Sayles construye un guión quizás demasiado derivativo de la película de Spielberg pero donde se potencia la crítica a las autoridades (no sólo a la clase gobernante del pueblo sino también al ejército e incluso a los científicos manipulados por éstos) y se realiza un atractivo dibujo de personajes, sencillos pero eficaces.
Por su parte Dante imprime al trabajo de Sayles un ritmo tan trepidante como los veloces ataques de las pirañas mutantes, equilibrando hábilmente la tensión y el suspense con un conseguido humor negro. Por supuesto, como es habitual en el cine de su director se suceden los homenajes al género (la participación de Barbara Steele o el habitual Dick Miller) y, a pesar del humor, Dante no escatima escenas muy fuertes (los ataques de las pirañas son escalofriantes) e impresionantes escenas subacuáticas (la monitora del campamento que es arrastrada por las pirañas hasta el fondo del rio).

Típico ejemplo de película mala pero divertidísima y altamente meritoria. Su rentabilidad fue altísima: costó 660000 $ y acabó recaudando 30 millones con el mercado del video incluido.
Un divertido Dante copia sin pudor Tiburón, pero mete más humor negro y algunos de sus toques: el héroe tiene problemas con la bebida, parece apático y aburrido con tamaña catástrofe, para luego sacar voluntariedad y sentido común (dentro de un argumento que no se puede tomar en serio). Los ataques de las pirañas al campamento de los niños y a la feria acuática se transforma en un festín sangriento en el que Dante disfruta como un enano, y saca partido a los pocos fondos que tenía con maestría.
La heroína la interpreta una tal Heather Menzies, una chica guapa y simpática (pasa a mi lista de investigables), y que tiene a su cargo una escena bastante absurda por chocante y asilvestrada, pero divertida, en la que apuesto que tuvo una especialista para doblarla (huida del campamento militar ;) ).
En su haber, que las pirañas quedan en el recuerdo del espectador como una suerte de triangulillos negros fulgurantes a los que sólo se ven los dientes y emiten un sonido (?) aterrador.
Recomendable para reirse, y nadie podrá negar que se sigue con interés.