
(Julien Donkey-Boy)
USA, 1999. 94m. C.
D.: Harmony Korine
I.: Ewen Bremner, Brian Fisk, Chloë Sevigny, Werner Herzog
En el momento de su estreno se dijo que la segunda película de Korine, el primer film Dogma americano, era la aportación más radical y subversiva (es decir, más dogma)al movimiento encabezado por Lars Von Trier desde Los idiotas.
Efectivamente, este film no es un producto fácil. Es más, parece científicamente calculado para echar a patadas al público de las salas. Korine utiliza métodos del cine underground y de arte y ensayo, sin escatimar soluciones visuales cercanas al video-art (ritmo epiléptico, contínua descontextualización de personajes y escenario, cortes bruscos de escena, cámara en mano, etc.) potenciadas por estar grabada en vídeo digital y posteriormente hinchada a 35mm. adquiriendo un aspecto visual granuloso y de colores saturados.
Centrada en el protagonismo de Julien, un chico esquizofrénico, y su disfuncional familia (el patriarca de la misma es ni más ni menos que Werner Herzog), así, la película se asemeja a una home movie dirigida desde el alterado punto de vista de su protagonista.
Sin duda difícil de ver, obsesiva y ensimismadamente complaciente en su estructura a-narrativa (en realidad una suma de anécdotas y tiempos muertos), con todo, una brecha de lucidez y emotividad se abre paso entre sus caóticas imágenes hasta imponerse en el tremendo final, alejando a la película de la provocación fácil.

estremante esperencia para kedar traumado toda tu vida esperincia que nunca puedes olvidar