MAD MAX 2. EL GUERRERO DE LA CARRETERA

(Mad Max 2)
Australia, 1981. 94m. C.
D.: George Miller
I.: Mel Gibson, Bruce Spence, Michael Preston, Max Phipps
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Sería inútil, e injusto, intentar condensar en unas pocas líneas la enorme influencia que tuvo en el cine de acción este film. Y no sólo en el género de acción. El éxito durante su estreno veraniego en USA dió carta de nacimiento a los blockbusters estivales, época ideal para los films más espectaculares...y caros. Pero sobre todo, Mad Max 2 dejó su marca en multitud de films de acción posteriores y también en el mundo del cómic.
Si el primer Mad Max suponía la recreación de un universo enclavado en un desolador futuro próximo, marcado por los enfrentamientos entre bandas y narraba la creación de un héroe quien tenía que pasar por la pérdida de su familia para entrar en una catarsis de venganza en la cual perdería parte de su humanidad. En esta superior secuela ese universo ya ha quedado arrasado por la propia ambición del ser humano. Tras una catástrofe nuclear el mundo se ha transformado en un enorme y amplio desierto cruzado por carreteras asfaltadas que lo marcan a modo de cicatrices. Este mundo ha involucionado a un estado primigenio de barbarie dividido en bandas capaces de luchar hasta la muerte por unos litros de gasolina, uno medio para moverse, para sobrevivir.
En este desolado panorama Max Rockatansky es el héroe último. Creado a base de retazo de leyendas perdidas, es un hombre solitario y egoísta, dispuesto a defender su propia supervivencia, pero también es un hombre de honor y de palabra, dispuesto a ayudar allí donde lo necesitan, siempre que él mismo pueda sacar algo.
Si la primera aventura de Max era un western en un panorama de ciencia-ficción, la mixtura genérica de esta secuela es más osada: se sigue manteniendo la estructura del western (con ese fuerte acosado o el asedio al camión/caravana) en un entorno fantástico, pero además utilizando elementos del peplum, el cine de terror y con una estética punk que generó escuela (a medio camino entre el sadoerotismo y lo filogay) dirigido con nervio por George Miller cómo si él mismo estuviera conduciendo uno de los vehículos en medio de la refriega e intentando sobrevivir.
J.G. Ballard la definió como la capilla sixtina del punk. No se me ocurre un final mejor para describir esta arrolladora, salvaje, ultraviolenta y apocalíptica película.

engelson dijo
Joder, no había visto este blog. Bien dicho, aunque vista mil veces, sigue siendo una de mis favoritas y la mejor de las tres.
2 Agosto 2005 | 06:34 PM