(Fright Night)
USA,1985.106m.C.
D.: Tom Holland
I.: Chris Sarandon, Roddy McDowall, William Ragsdale, Amanda Bearse

El cine de terror adolescente de los 80, tan denostado por algunos, dio dos ejemplos de cómo hacer una buena comedia de terror, además utilizando dos iconos del género: los zombies en El regreso de los muertos vivientes y los vampiros en esta Noche de miedo que nos ocupa.
En puridad de conceptos, Noche de miedo no es una comedia, sino más bien una película de terror con toque cómicos. Éstos surgen al colocar a un vampiro en una barrio residencial americano, muy alejado de la credulidad y las supersticiones de la tierra donde nacieron sus leyendas. Pero un joven aficionado al cine de terror sí creera en dichas leyendas, pero poca ayuda encontrará en sus amigos, familia o policía. Mucho menos de Peter Vincent, supuesto experto caza-vampiros presentador de un programa de terror, quien no sólo mantendrá una postura escéptica en la vida real sino que a la hora de enfrentarse a la existencia real de los No-Muertos demostrará poca valentía y mucho egoismo cobarde.
A medida que los personajes van convenciendose de la amenaza a la que se enfrentan la película va perdiendo su tono distendido para acabar convirtiéndose en una auténtica película de terror como las que protagonizara Peter Vincent en la pantalla (hay un detalle genial de la progresiva convicción del personaje: la primera vez que utiliza una cruz para defenderse esta no tendrá ningún poder debido a su falta de fe; en el enfrentamiento final conseguirá salvar a sus amigos con esa misma cruz, convertido ya en un poderoso caza-vampiros).
Tom Holland (quien posteriormente volvería a dar en la diana con Muñeco diabólico) dirige con ritmo y aprovechando el formato panorámico, llevando a la película hacia un clímax espectacular repleto de excelentes efectos especiales y salpicado con momentos bastante fuertes (la lenta y dolorosa agonía de uno de los vampiros).